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domingo, 12 de julio de 2026

El silencio de quienes llamé “amigos”

Muchos me han preguntado por qué decidí no asistir a los Premios Talia. La respuesta no tiene nada que ver con el evento, sino con lo que ocurrió después de la muerte de Manolo Garcia Oliva, él siempre quiso que yo le colaborara y estuviera pendiente de los Premios Talia. Era uno de sus deseos, y mientras él vivió siempre sentí que mi trabajo era valorado. Sin embargo, tras su fallecimiento, todo cambió. Al ver que personas cercanas a Manolo y vinculadas a los Premios Talia comenzaban a publicar homenajes para Manolo, inmediatamente expresé mi opinión de que lo más apropiado era hacer un In Memoriam para honrar su memoria. Mi intención nunca fue atacar ni faltar al respeto a nadie; simplemente di una opinión con el deseo de que se rindiera un homenaje digno a alguien que tanto aportó a nuestra cultura Latina en New York, el no olvidarlo.  

Lo asombroso y en verdad lo que nunca imaginé fue que esa opinión generaría molestia en algunas personas. Lo que más me molestó fue que nadie me llamara para preguntarme el qué había querido decir, pero muy desafortunado el silencio de señor Raúl Rivera, su pareja, Magdalis Gerónimo y María Antonia Cruz, personas a las que consideraba mis amigos, nunca buscaron escuchar mi versión ni darme la oportunidad de explicarme. En esos días presentaron una obra de teatro y tan solo hoy entendí el por que no me enviaron la invitación para ir a apoyarles. ya había pasado por el salón del linchamiento de los que pensaba que eran mis "amigos"

Tiempo después coincidimos en un teatro. Como siempre lo he hecho, me acerqué a saludarlos por educación. La respuesta que recibí fue el desprecio. En ese momento comprendí que ya me habían juzgado sin siquiera permitirme una conversación.

Las diferencias pueden resolverse hablando. Los malentendidos también. Lo que más duele es descubrir que personas a las que uno llamaba amigos prefieren el silencio antes que una conversación sincera. Esa decepción cambió mi manera de ver las cosas.

Por eso decidí no volver a asistir a los Premios Talia. No por falta de respeto hacia la memoria de Manolo García Oliva, a quien siempre recordaré con cariño, respeto y gratitud, sino porque no puedo actuar como si nada hubiera pasado cuando nunca recibí una llamada, una explicación ni la oportunidad de ser escuchado.

No fui yo quien decidió romper los puentes. Yo expresé una opinión y siempre estuve dispuesto a conversar. Quienes eligieron el silencio y la distancia tomaron su propia decisión. Si una amistad terminó sin que existiera siquiera una conversación para aclarar las cosas, cada quien tendrá que asumir la responsabilidad de sus actos. Mi conciencia está tranquila, porque nunca me negué al diálogo. Manolo seguirá vivo en mis recuerdos y en mi corazón. Hay personas que parten físicamente, pero jamás desaparecen, porque su legado, sus enseñanzas y su amor por el arte permanecen en quienes compartieron su camino.

Seguiré trabajando por el arte y la cultura con el mismo compromiso y respeto, convencido de que la mejor manera de honrar su memoria es mantener vivo aquello por lo que tanto luchó. Mientras exista una obra, un escenario y alguien dispuesto a creer en la cultura, una parte de Manolo seguirá entre nosotros. Lo demás es espectáculo barato de quienes creen agarrar el cielo con la mano, cuando sabemos que no llegarán.

Se que Raúl y un grupo de ''amigos'' estuvieron ahí apoyando a Manolo, de eso no se trata mi planteamiento. 


Hasta la próxima.

miércoles, 3 de junio de 2026

Volví

 Que Dios nos agarre confesados. Aquí llegando nuevamente y, para ser sincero, parece que nada ha cambiado. El teatro independiente sigue estando ahí, luchando por sobrevivir, pero sin el progreso que muchos esperaban. Mientras algunos espacios continúan funcionando y facturando, muchos actores siguen dentro de los mismos círculos, sin conocer nuevas propuestas ni darse cuenta de las oportunidades que podrían estar dejando pasar.

Ahora los premios ATI han tomado un descanso, justo cuando aparecen nuevas iniciativas para reconocer a los actores, directores y productores del teatro latino. La intención de premiar y destacar el talento siempre será bienvenida, pero también es necesario dejar un precedente claro: los reconocimientos deben otorgarse por mérito, trabajo y trayectoria. Cuando los premios terminan en manos de amigos o favorecidos, se les hace un daño enorme a la credibilidad de esos proyectos y, peor aún, al gremio teatral latino en su conjunto.

Y hablando de valores, hay algo que no debería perderse nunca: la gratitud. Si alguien te tendió la mano, te abrió una puerta o incluso te prestó dinero cuando lo necesitabas, lo mínimo es reconocer ese gesto. Pelearse con quien te ayudó o desconocer su sacrificio se ve muy mal. Puede haber dificultades, pero las deudas se honran, la palabra se cumple y los favores se agradecen.

También es preocupante cuando, en medio de conflictos personales o económicos, se recurre a la intimidación o a las amenazas haciendo pasar a personan como Policías para evitar responsabilidades. Intentar amedrentar a quien actuó de buena fe y brindó ayuda demuestra una profunda falta de respeto y de integridad. Los desacuerdos deben resolverse con honestidad, diálogo y responsabilidad, nunca mediante el miedo o la presión.

Hasta la próxima. 

lunes, 8 de diciembre de 2025

Pareja Abierta

 Coqui Theater celebró recientemente su noveno aniversario, un hito significativo dentro del panorama teatral independiente. En un contexto donde la sostenibilidad artística suele verse comprometida por factores económicos y de audiencia, la permanencia del proyecto refleja constancia, visión y un compromiso sostenido con la creación escénica. A lo largo de estos años, Coqui ha consolidado un espacio que fomenta el trabajo actoral, la investigación estética y el encuentro con públicos diversos, aportando de manera activa al ecosistema cultural local. En el marco de esta celebración, se presentó Pareja Abierta, dirigida por Raúl Rivera e interpretada por Úrsula Tinoco y José Francisco Teherán. El montaje mantuvo el espíritu provocador del texto original, articulando humor ácido, tensión y momentos de lucidez emocional. Aunque la asistencia del día no fue numerosa hecho lamentable para un proyecto que merece mayor visibilidad, los actores demostraron profesionalismo, consistencia y un ritmo escénico sostenido de principio a fin, independientemente del tamaño del público. La escenografía, funcional y coherente, aportó a la claridad narrativa, aunque ciertos elementos podrían simplificarse para un impacto visual más limpio. En el desarrollo de la función también se identificó un desfase puntual entre el texto y la acción física en la escena que involucraba naipes, lo cual generó un instante de ambigüedad en la lectura del público. Son detalles que, aunque menores, merecen atención en futuros ajustes. Uno de los aspectos que merece mención es la importancia del diálogo con el público. En teatro, la retroalimentación respetuosa y fundamentada forma parte esencial del proceso artístico. Percibir incomodidad ante comentarios u observaciones puede limitar ese intercambio valioso, que contribuye al crecimiento y refinamiento de cualquier propuesta escénica. Finalmente, en relación con la participación de Yorman, su labor actoral fue correcta y técnicamente bien ejecutada; sin embargo, desde un análisis de la dramaturgia, su personaje tuvo un peso limitado dentro de la estructura del montaje. La obra hubiera funcionado prácticamente igual si su intervención se redujera a la acción puntual de tocar el timbre, ya que su rol no incidía de manera determinante en el desarrollo dramático ni en la progresión narrativa de la pieza. Esta apreciación no cuestiona su calidad interpretativa, sino la pertinencia del personaje dentro de la lógica interna del montaje.

En conjunto, la función de Pareja Abierta en el marco del noveno aniversario de Coqui Theater reafirma el compromiso de la institución con un teatro reflexivo, accesible y sostenido. Su permanencia es un mérito en sí misma y un aporte valioso al movimiento escénico actual.


sábado, 8 de noviembre de 2025

LA CULTURA DEL NO PAGO EN EL TEATRO LATINO EN NUEVA YORK

Por: JJ Franco 

Cada cual habla del teatro como bien quiera, pero más allá del espectáculo que ves sentado —a veces en un cómodo asiento— dentro de una sala teatral o un espacio acondicionado para ese fin, hay una realidad que pocos reconocen: detrás de cada función hay días, incluso meses, de preparación. Montar una obra no es solo memorizar textos o prender luces. Es alquilar espacios, pagar técnicos, vestuario, transporte, publicidad, utilería, sonido, y un sinfín de detalles que cuestan dinero y requieren tiempo. Detrás de cada función hay horas de ensayo, cansancio físico y mental, sacrificios personales, y una entrega total que pocas veces se ve recompensada. Si eres actor o trabajas en el teatro, sabes de lo que hablo. Sabes lo que es invertir sin saber si recuperarás lo invertido. Sabes lo que se siente ver una sala a medio llenar, o peor aún, escuchar la frase: “¿Tienen entradas gratis?” o “¿Me pueden poner en la lista?”. Y lo más triste: muchas veces esas frases vienen de colegas o de personas que dicen apoyar el arte. La cultura del no pago es un mal que está devorando al teatro latino en Nueva York. Muchos quieren que el teatro crezca, pero no están dispuestos a aportar lo más mínimo para sostenerlo. Se quejan de que “el teatro no deja”, y claro, no dejará nunca si seguimos pensando que todo debe ser gratis. Si seguimos pidiendo cortesías, lo único que el teatro dejará serán deudas. Más aún cuando las compañías teatrales son independientes, sin patrocinadores ni grandes apoyos institucionales. Ese dato deberías tenerlo presente. Si vas al teatro, piensa en todo lo que las producciones viven antes de que tú te sientes cómodamente a disfrutar. Cada boleto vendido ayuda a pagar un alquiler, un vestuario, una luz, una historia que sigue viva gracias al esfuerzo de muchos. Y lo más lamentable es que muchos ni siquiera asisten sabiendo que sus propios amigos tienen proyectos. Algunos, en lugar de apoyar, programan otro evento el mismo día o simplemente no van por orgullo o competencia, pero cuando ellos son los que presentan algo, ahí sí esperan que uno asista, aplauda y los felicite. Esa doble moral también destruye al teatro latino. Asiste, apoya, paga tu entrada, y ten la seguridad de que estás aportando a que el teatro en español independiente siga respirando, siga creando, siga inspirando. Lamentablemente, aún falta conciencia colectiva y sentido de pertenencia. Los quiero a todos, de verdad… pero mucho más si van al teatro y pagan su entrada.

P.D.: Y, por favor, no te hagas pasar por medio o influencer para entrar gratis. Si de verdad amas el arte, apóyalo desde el respeto y el compromiso.


martes, 4 de noviembre de 2025

El teatro latino independiente necesita un pellizco

 


Hoy más que nunca estoy convencido de que el teatro latino independiente necesita un fuerte pellizco. Nos hace falta despertar, mirarnos con honestidad y comprender que, si no nos unimos, si seguimos actuando desde el egoísmo y el egocentrismo, seguiremos siendo una minoría dispersa dentro del gran universo teatral de Nueva York. Mis proyectos siempre han estado abiertos para todos: artistas, productores y público. Porque creo que en cada proceso, incluso en los más pequeños, hay aprendizaje. Sin embargo, me entristece ver cómo a veces se buscan excusas para no asistir, para no apoyar, para mirar hacia otro lado. Eso también nos debilita como comunidad. Agradezco profundamente a Dios y al público fiel que nos acompaña —actores, colegas, amigos y seguidores de los participantes— porque gracias a ellos no estuvimos solos. Pero es necesario decirlo: muchos de nuestros artistas independientes prefieren el silencio cuando no son ellos quienes suben al escenario, y solo aparecen cuando se trata de su propio proyecto. Si queremos que el teatro latino en Nueva York crezca, debemos entender que ningún proyecto prospera en soledad. El arte se construye con solidaridad, respeto y presencia. Y cuando apoyamos al otro, también estamos defendiendo nuestro propio espacio, cultura y raices.

JJ Franco

El señor de los monólogos


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